La inversión en capital implica una asociación temporal, ya que desde el principio tanto el inversionista como el emprendedor tienen claro que su relación concluirá eventualmente. Aunque la hoja de términos es el documento que se debe negociar, las partes primero intercambian información y acuerdan los comportamientos actuales del emprendimiento, así como los escenarios a medio y largo plazo. En segundo lugar, se comprometen a trabajar en conjunto con total transparencia para gestionar cualquier problema de agencia que pueda surgir. El objetivo final, tanto para los inversionistas como para los emprendedores o accionistas fundadores de la startup, es siempre el mismo: la creación de valor. Este enfoque marca la diferencia entre las operaciones exitosas y las que fracasan, permitiendo a ambos obtener los beneficios esperados. Sin embargo, aunque compartan este objetivo, es común que existan diferencias de opinión sobre varios aspectos del negocio. Los conflictos suelen girar en torno a temas como la duración de la participación del inversionista, las estrategias para incrementar el valor de la empresa, las alianzas financieras e industriales, o las nuevas oportunidades que modifican las condiciones iniciales de la inversión. Ambas partes buscan resolver posibles desacuerdos antes de tomar la decisión de invertir y asociarse, pero es imposible prever los escenarios futuros y legislar para todas las eventualidades. También pueden surgir conflictos derivados de las prioridades del inversionista, quien debe gestionar su propio portafolio con limitaciones asociadas a la tasa interna de retorno (TIR), el vencimiento residual, el capital reglamentario y los pactos establecidos con los inversionistas de su propio fondo.
La hoja de términos y su negociación
Caselli, Stefano
2025
Abstract
La inversión en capital implica una asociación temporal, ya que desde el principio tanto el inversionista como el emprendedor tienen claro que su relación concluirá eventualmente. Aunque la hoja de términos es el documento que se debe negociar, las partes primero intercambian información y acuerdan los comportamientos actuales del emprendimiento, así como los escenarios a medio y largo plazo. En segundo lugar, se comprometen a trabajar en conjunto con total transparencia para gestionar cualquier problema de agencia que pueda surgir. El objetivo final, tanto para los inversionistas como para los emprendedores o accionistas fundadores de la startup, es siempre el mismo: la creación de valor. Este enfoque marca la diferencia entre las operaciones exitosas y las que fracasan, permitiendo a ambos obtener los beneficios esperados. Sin embargo, aunque compartan este objetivo, es común que existan diferencias de opinión sobre varios aspectos del negocio. Los conflictos suelen girar en torno a temas como la duración de la participación del inversionista, las estrategias para incrementar el valor de la empresa, las alianzas financieras e industriales, o las nuevas oportunidades que modifican las condiciones iniciales de la inversión. Ambas partes buscan resolver posibles desacuerdos antes de tomar la decisión de invertir y asociarse, pero es imposible prever los escenarios futuros y legislar para todas las eventualidades. También pueden surgir conflictos derivados de las prioridades del inversionista, quien debe gestionar su propio portafolio con limitaciones asociadas a la tasa interna de retorno (TIR), el vencimiento residual, el capital reglamentario y los pactos establecidos con los inversionistas de su propio fondo.| File | Dimensione | Formato | |
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